La crisis financiera siembra inquietud entre los aseguradores, pero con repercusiones distintas según los países y gran incertidumbre ante el futuro. En el sector existe un temor fundado a que una sistemática caída de las bolsas y del valor de los inmuebles impacte negativamente en los balances de las entidades.
Desde la patronal española del seguro Unespa se ha solicitado, tanto en el Ministerio de Economía como ante las autoridades europeas, las mismas garantías para los ahorros en pólizas de seguros que en cuentas bancarias; es decir, que las medidas sean globales y no un premio para los que peor gestionan.
Todas las previsiones apuntan a que durante el presente año el seguro en España crecerá por encima del 6,1%, porcentaje de incremento confirmado durante el primer semestre del año. A junio, los ramos de vida crecían el 9,2% y los de no vida el 3,7%. El ahorro captado por el seguro de vida es el responsable de este estirón en momentos de crisis, con productos tan contrastados como las rentas vitalicias, o con los nuevos seguros recientemente incorporados al mercado, como los planes individuales de ahorro sistemático (pias), o los planes de previsión asegurados (ppa), que acaparan la atención del público por su seguridad, rentabilidad y flexibilidad.
No existen problemas de solvencia en el seguro español, que en su conjunto cuenta hasta con 2,5 veces más del margen exigido. Tampoco se ha perdido en las liquidaciones de entidades efectuadas, ya que a través de los mecanismos de tutela que actualmente ostenta el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), que asumió las funciones de la antigua comisión liquidadora CLEA, las últimas liquidaciones han rondado el 95% de los créditos exigidos. En otros casos, las carteras de asegurados de entidades con problemas se han traspasado a otras aseguradoras. En cambio, sí se están registrando pérdidas importantes en las posiciones de determinados seguros ‘unit linked’.
Entidades afectadas
Los problemas han llegado a otros mercados. La intervención del gigante norteamericano AIG, con un agujero de 85.000 millones de dólares que han sido repuestos mediante un préstamo de la Reserva Federal a 24 meses, fue necesaria para salvar las pensiones de millones de personas en un país con un sistema de seguro público escaso. Sin embargo, pese a su desesperada situación, algunas actuaciones de sus directivos, después de su intervención, han causado asombro entre los contribuyentes norteamericanos, como el gasto de 443.000 dólares en una fiesta de agentes y ejecutivos celebrada en un hotel de California, donde no faltaron servicios de spa, cuentas del campo de golf, manicuras o tratamientos faciales.
Esta misma semana, el presidente de AIG Europe, Julio Portalatín, ante los representantes de tres medios de comunicación en España, presumió de la fortaleza de la filial europea, que no está afectada. El director general de esta entidad en nuestro país, Alvaro Mengotti, en un exceso de optimismo, afirmó que “vamos a salir fortalecidos de esta crisis”, lo que está por ver después de lo sucedido. Algunos grandes clientes corporativos han empezado a mirar para otro lado.
Portalatín, que reporta directamente con el presidente y CEO de AIG, Edward Liddy, hombre de confianza impuesto por la Reserva Federal, confirmó que AIG pondrá en venta toda el área de vida de la entidad, AIG Life, más conocida por su anterior nombre, Alico, primera aseguradora de vida en muchos mercados de América Latina. AXA ya ha mostrado su interés por esta operación en la prensa francesa. Sin embargo, todo indica que la venta de Alico no será suficiente para tapar el enorme agujero de AIG, y se apuntan a otras posibles ventas, como su filial de reaseguros Transatlantic Re, que obtuvo 487 millones de euros en beneficios en 2007. Nadie sabe a ciencia cierta qué desinversiones le seguirán después, por mucho que Portalatín insista que la filial de AIG en Europa sigue firme como una roca.
Fuente: Cotizalia
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