Pérdidas de equipaje, retrasos en vuelos y overbooking ocupan los primeros puestos en las listas de quejas de los viajeros en nuestro país. No obstante, hay otros imprevistos que pueden estropearnos las vacaciones (robo del equipaje, accidente, enfermedad, fallecimiento de un familiar) y obligarnos a un regreso precipitado o incluso a cancelar unas vacaciones pagadas y todavía no disfrutadas.
No todos los problemas que surgen en un viaje se pueden prever; de ahí que lo más conveniente sea centrarnos en las respuestas o soluciones con que podemos afrontarlos. Y es ahí donde desempeñan un papel fundamental los seguros de viaje, que pueden evitar al viajero muchos disgustos y, en algunos casos, un apreciable ahorro de dinero. El mercado varios tipos de seguros - entre otros, el de cancelación, el mínimo y el extra- con coberturas bien distintas en cada caso.
Los viajes contratados en una agencia pueden ser de estancia o combinados. Los primeros incluyen alojamiento (en hotel, apartamento, apartotel), pero ningún seguro. En cambio, los combinados -llamados así porque constan también del desplazamiento hasta el lugar en que se realizará la estancia- incluyen un seguro, conocido como mínimo. Es obligación de los agentes de viajes informar sobre las cobertura de este seguro mínimo, así como de la conveniencia o no de contratar algún otro extra, dependiendo de las características del viaje a realizar.
Fuente: Consumer Eroski
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